Cae la inversión y se desploma el crecimiento económico

Alejandro Gómez Tamez

Una condición indispensable para que una región o país pueda crecer es que haya inversión productiva. Esta inversión en bienes de capital consiste de infraestructura, construcciones residenciales y no residenciales, maquinaria, equipo, herramientas, entre otros, y como puede observarse, ésta es fundamental porque es la base material para realizar la producción interna de bienes y servicios.

No obstante lo anterior, conforme ha avanzado este año hemos visto que la inversión productiva en México ha venido cayendo, lo cual es producto de varios factores, entre los que destacan: La incertidumbre económica causada por el propio gobierno federal por decisiones tales como la cancelación de proyectos como el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAIM); la incertidumbre económica causada por los Estados Unidos por la tardanza en la ratificación del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC); una política monetaria que sigue siendo astringente; y por las menores expectativas de crecimiento económico para este año y el 2020.  En esta entrega se analiza cual ha sido el comportamiento de la inversión productiva en México desde el 2015, y se pone especial atención en lo que ha sucedido en los primeros meses de la administración del presidente López Obrador.

De acuerdo con cifras del INEGI, el índice de volumen físico de la inversión fija bruta total ya venía presentando problemas y muestra de ello es que registró un incremento nulo (de 0.0%) en el comparativo de 2018 respecto de 2015, pero al comparar el nivel de ésta en el primer trimestre de 2019 respecto del nivel observado en el mismo trimestre de 2018, vemos que la inversión presenta una caída de -0.9%. Esto implica que los niveles de inversión actuales son inferiores a los observados en 2015, lo cual se explica por tres factores principales: el fuerte aumento que presentaron las tasas de interés en el periodo, la incertidumbre ocasionada por las decisiones recientes del gobierno federal y por una expectativa de menor crecimiento económico para este año y el 2020.

En este sentido, debemos enfatizar que la inversión productiva comenzó a ser fuertemente afectada de manera negativa con los incrementos en la tasa de interés objetivo por parte del Banco de México, los cuales comenzaron en diciembre de 2015 cuando dicha tasa pasó de 3.00% a 3.25%, hasta eventualmente llegar al actual 8.25%. Resulta obvio que a mayor tasa de interés, habrá menor inversión productiva, sobre todo en construcción, porque el financiamiento para hogares y empresas resulta más caro, además de que los proyectos productivos ahora deben competir contra mejores rendimientos que ofrecen los fondos de inversión.

La inversión fija bruta tiene dos componentes: Construcción y Maquinaria y equipo. En el comparativo de 2018 respecto de 2015, vemos que la inversión en construcción presenta una caída de -3.6%, mientras que la inversión en maquinaria y equipo muestra un incremento de 5.2%.   Sin embargo, al comparar el dato del primer trimestre de 2019 respecto del mismo trimestre de 2018, vemos que la inversión en construcción presenta un aumento de apenas 0.3%, mientras que la inversión en maquinaria y equipo muestra una caída de -2.7%. Este último dato es el que nos tiene preocupados porque vemos que si bien la inversión en maquinaria y equipo había venido aumentando en México pese a los aumentos en las tasas de interés, producto de que la economía crecía, pues ahora muchos empresarios han decidido cerrar la cartera de manera que el nivel de inversión en los primeros tres meses de este año es menor al de hace un año.

Profundizando en el análisis de la inversión en construcción, tenemos que en el comparativo de 2015 a 2018, la construcción residencial ha aumentado 8.3%, mientras que la inversión en construcción no residencial se desplomó -12.9%. Esta tendencia continúa en el 2019, ya que en el comparativo del primer trimestre de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, la construcción residencial se desaceleró a una tasa de crecimiento de apenas 2.2%, mientras que la construcción no residencial cayó otro -1.4%. Esto implica que los empresarios están construyendo menos naves industriales, bodegas, edificios, entre otros.

En cuanto a la inversión en maquinaria y equipo, vemos que en el comparativo de 2018 respecto de 2015, la de origen nacional cayó -1.0%, mientras que la de origen importado creció 9.5%.  La situación se ha agravado porque en el comparativo del primer trimestre de 2019 respecto del mismo trimestre de 2018, la inversión en maquinaria y equipo nacional cayó -5.7%, mientras que la de origen importado se contrajo -0.8%.

En cuanto a la inversión en maquinaria y equipo nacional, vemos que en el comparativo del primer trimestre de 2019 y del mismo trimestre de 2018, se registró una caída de -1.9% en la inversión en equipo de transporte y una disminución de -10.6% en la inversión en maquinaria, equipo y otros bienes. Finalmente, respecto de la inversión en maquinaria y equipo importado, la inversión en equipo de transporte presenta un incremento de 6.1%, mientras que la inversión en maquinaria, equipo y otros bienes presenta una caída de -1.9%.

Al igual que con la construcción no residencial, esto también es preocupante porque denota que los empresarios están comprando menos equipamiento para producir bienes y servicios, lo cual se explica por una expectativa de menor crecimiento económico para este año, el cual podría ser en el mejor de los casos de entre 0.5% y 0.9%.

¿Cómo se ha comportado la inversión en las diferentes regiones del país? El INEGI, nos proporciona el Índice de valor de producción de las empresas constructoras generado en cada entidad federativa, el cual se obtiene de la Encuesta nacional de empresas constructoras (ENEC). En cuanto a este índice, tenemos que en el comparativo de los primeros cuatro meses de 2019 respecto de los mismos meses de 2018, a nivel nacional se observa una caída de -3.7%; mientras que de las 32 entidades federativas, 18 presentan incrementos y 14 disminuciones.

A continuación se presenta la evolución de cada una de las entidades federativas ordenadas de mejor a peor desempeño (en paréntesis se indica el porcentaje de variación): Colima (82.7%), Morelos (41.5%), Campeche (41.3%), Veracruz (38.8%), Puebla (35.6%), Tamaulipas (30.4%), Tlaxcala (27.6%), Chihuahua (27.5%), Durango (25.5%), Quintana Roo (23.2%), Guanajuato (13.4%), Nayarit (12.9%), Michoacán (7.0%), Nuevo León (6.6%), Coahuila (4.8%), Aguascalientes (4.8%), Hidalgo (4.0%), Guerrero (2.4%), Yucatán (-5.5%), Jalisco (-5.7%), Baja California (-7.9%), Sonora (-9.3%), Querétaro (-12.1%), Ciudad de México (-15.0%), Sinaloa (-15.4%), Baja California Sur (-21.6%), México (-29.4%), San Luis Potosí (-31.2%), Chiapas (-33.6%), Oaxaca (-46.0%), Zacatecas (-47.9%) y Tabasco (-48.8%).

Por su parte, cabe señalar que solamente 12 entidades federativas presentan en el 2019 un índice por encima de 100, y son las siguientes (en paréntesis se indica el valor del índice en los primeros cuatro meses de 2019): Yucatán (175.9), Coahuila (141.1), Morelos (133.1), Puebla (131.7), Nuevo León (121.2), México (118.3), Michoacán (115.9), Aguascalientes (114.3), Hidalgo (113.1)l, Tamaulipas (108.5), Quintana Roo (104.6) y Colima (100.6). Solamente estas 12 entidades presentan un nivel de valor de producción superior al que tenían en 2013.

Con todas estas cifras queda claro que la inversión productiva en México ha venido atravesando por un periodo complicado desde 2015, pero la situación se ha agravado en el arranque de este año. ¿Se puede revertir esta situación? Sería complicado, pero si, si se puede y para ello se requieren básicamente dos cosas. En primer lugar, que el gobierno federal genere un clima de certidumbre y confianza para los empresarios. En segundo lugar, es importante que en la medida en que se consolida el logro de la meta inflacionaria del Banco de México de 3% con un rango de variación de +/- 1 punto porcentual (la inflación anualizada en la primera quincena de junio de este año fue de 4.0%), el banco central comience con un relativamente rápido ciclo bajista de tasas de interés.  Respecto a este último punto ayuda el hecho de que el Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) está próxima a comenzar a bajar su tasa de interés de fondos federales.

Si por el contrario, en lugar de restablecer la confianza empresarial, el gobierno federal no coadyuva a construir un clima favorable a los negocios, y aunado a esto, el Banxico se sigue tardando en comenzar a bajar su tasa de interés objetivo, entonces veremos un mayor enfriamiento de la economía (con una posible caída del PIB en 2020), en perjuicio del objetivo gubernamental de crear fuentes de empleo, sobre todo para los jóvenes y en los estados del sureste mexicano.

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